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“¿Siempre he sido” esta tipo de persona?” Tus acciones de hoy afectan tu mañana

Capitulo 1-5 Flowed of happiness Will Bloom.




una cascada, si la ves desde lejos, tal vez te parezca razonablemente sólida


A veces cuando volteamos a ver a nuestros amigos y conocidos, nos damos cuenta de cosas en ellos que nos “hace falta” y nos volvemos envidiosos.

Todos alguna vez nos sentimos así: “¿Por qué siempre soy así? Quiero ser una persona diferente” o “quiero cambiar la forma en que pienso o siento”.

Aunque muchas personas parecen incapaces de cambiar y se preocupan por ese hecho, hay mientras muchas otras que se resignan ante esta situación: “Este es mi carácter y no puedo hacer nada”.

Pero de la manera que somos ahora, ¿realmente está predestinada desde que nacemos y no hay posibilidad alguna de cambio para nosotros?

El Buda Shakyamuni nos enseñó: “No hay un “yo” o ser fijo o inmutable”. Negó que hubiera un carácter innato e inmutable.

El “yo” está constantemente cambiando, de hecho lo hace día tras día. Debido a que estos cambios diarios son pequeños, no los notamos, aunque después de cinco o diez años queda claro lo mucho que hemos cambiado.

Por ejemplo, muchas personas quienes al principio no les gustaba comer pescado ahora se han vuelto fanáticos de ello.

Y también hay ex admiradores del Hard Rock que ahora se encuentran con poco interés en el.

Un hombre, quien en sus días de estudiante no era “madrugador”, tal vez se convierta en uno después de conseguir un trabajo que le requiera levantarse temprano todos los días.

Así que vemos que el ser de hecho si cambia. Generalmente se dice que: “la costumbre hace al hombre”. Es decir, los actos cotidianos del hombre se vuelven parte de él, adquiriendo la forma de un poder invisible y en última instancia, formandolo en quien es.

Para dar un ejemplo en concreto, sabemos que las personas que a menudo llegan tarde, pierden cosas y cometen errores en su trabajo, casi siempre procrastinan y andan corriendo para hacer las cosas en el último momento. Debido a que ellos entran en acción en el último minuto, terminan por llegar tarde y olvidan traer consigo las cosas que se necesitan.

Por otro lado, aquellos que tienen el hábito de actuar a tiempo, usualmente llegan a tiempo a las citas a pesar de los atascos en el tráfico y las paros en el tren. Actúan con calma incluso cuando estan ocupados, por lo que raras veces cometen errores o necesitan hacer las cosas  de nuevo. Quienes los rodean confían en ellos, sintiendo que todo estará bien si las cosas son puestas en sus manos.

La impuntualidad y los olvidos no son rasgos innatos sobre los cuales no se pueda hacer nada, sino que más bien, son el resultado acumulado por lo hábitos de una persona.

Por lo tanto, al cambiar nuestras acciones a partir de este punto, todos podríamos volvernos en personas que no sean impuntuales, ni olvidadizas.

Podemos convertirnos en la clase de persona que queramos ser, siendo conscientes de las manías personales en nuestra forma de pensar, tratando de ver las cosas desde un punto de vista diferente y teniendo contacto con diferentes formas de pensar que la nuestra.

Es como ver una cascada, si la ves desde lejos, tal vez te parezca razonablemente sólida como una pedazo de tela colgando en el espacio; pero conforme te vas acercando verás al agua que esta cayendo que fluye con una energía tremenda y esta cambiando de momento a momento. Es muy diferente de lo fue hace un momento y de lo que será en un momento desde ahora.

De la misma manera, parece ser que hubiera un “YO” que no cambia desde que el nacimiento, pero que de hecho va cambiando conforme actuamos día tras día.

No hay un ser que no pueda cambiar.

Aprendamos solo del Buda Shakyamuni que tipo de acciones (sembrando semillas) debemos de realizar para convertirnos en unos seres felices.