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La muerte no termina todo: La Ley del Karma



Las semillas que sembremos permanecerán como energía kármica incluso después de que transmigremos físicamente.

Las semillas (karma) que sembraste seguramente crecerán, pero si no crecen en esta vida, ¿qué sucederá? ¿Desaparecerán todas? Respondamos esta pregunta.

Si siembras semillas malas, ¿hay alguna posibilidad de escapar de obtener malos resultados? Algunas personas dicen que mientras no seas atrapado, puedes salirte con la tuya.

Yan Hui de China era un discípulo de Confucio y era conocido como un hombre integro. Pero él fue extremadamente pobre y murió joven. Por otro lado, Dao Zhi era un ladrón hábil e hizo innumerables cosas horribles, pero fue rico y vivió una vida de lujos. Al comparar las vidas de estos dos hombres, Confucio se lamentó: "¿Qué es esto? ¡Algo está terriblemente mal!"

En realidad, no importa cuán honestamente trabaje alguien, eso no significa que será exitoso con seguridad. Además las personas malas no siempre obtienen malos resultados. Hay muchas personas buenas que fracasan y hay personas malas que tienen éxito.

¿Puede alguien realmente salirse con la suya con un crimen que cometió si no es atrapado? ¿Qué enseña el budismo sobre esto?


Si entiendes Los Tres Mundos sabrás la respuesta.


Para responder a una pregunta como esta, Shakyamuni Buda enseñó la existencia de los tres mundos temporales: el pasado, el presente y el futuro, y transmitió la ley de causa y efecto que corre a través de estos tres mundos.

El Budismo enseña que nuestra vida es como un gran río que ha estado fluyendo desde un pasado distante. En comparación con nuestra vida eterna, una vida humana de 80 a 100 años es como una burbuja que aparece en la superficie del río, flota por un tiempo y desaparece en un instante.

El flujo continuo de la vida eterna se divide en tres "mundos". El tiempo antes de nacer como seres humanos se llama el mundo pasado; nuestras vidas como seres humanos desde el nacimiento hasta la muerte, se llaman el mundo presente y el tiempo después de nuestras muertes es el mundo futuro. La ley de Causa y Efecto corre a través de estos tres mundos.


Si quieres saber tus resultados futuros...


Algunas personas se preguntan si el mundo pasado y el mundo futuro realmente existen. Pero el hecho de que nacimos como humanos es una prueba concreta. Hay 7 mil millones de personas en la Tierra, pero ninguno de nosotros es igual. Nuestro momento y lugar de nacimiento, nuestra apariencia y nuestros talentos naturales son todos diferentes. ¿Qué provocó estas diferencias? Shakyamuni Buda enseña lo siguiente:


Si desea conocer sus causas pasadas, mire sus resultados ahora. Si usted desea conocer las semillas (causas) del pasado, mire los frutos (resultados) en el presente. Si desea conocer los frutos (resultados) del futuro, mire las semillas (causas) en el presente.


La muerte no termina todo.


Hay algo que seguirá funcionando incluso después de que muramos.

De acuerdo con la enseñanza de Shakyamuni Buda, las diferencias entre las vidas de cada uno de los 7 mil millones de personas en este planeta ocurrieron porque todos tenemos causas diferentes antes de que naciéramos. Las semillas que plantamos en el pasado son las que dieron los resultados que estamos recibiendo en nuestras vidas actuales.

Así como existe el mundo pasado, también existe un mundo futuro. Eso significa que las semillas kármicas que estamos plantando continuarán fluyendo en el gran río de nuestra vida eterna, incluso después de que transmigremos físicamente.

Esta energía kármica permanecerá después de nuestra muerte y, cuando se combine con las condiciones adecuadas, producirá resultados. Entonces, si haces una mala acción en esta vida actual pero no recibes los resultados antes de morir, será seguro de que obtendrás esos resultados después de tu muerte.


Punto de la lección

El budismo enseña que cada uno de nosotros tenemos nuestro propio pasado, presente y futuro.

Las semillas que sembremos permanecerán como energía kármica incluso después de que transmigremos físicamente.

"Si muero, eso es todo. Ya no seré responsable de lo que he hecho en esta vida". Esto no es así. La muerte no termina todo.

Las vidas de algunas personas no tienen sentido si solo nos fijamos en sus vidas presentes. Pero hay una cosa que es segura: las semillas que no sembramos nunca crecerán y las que si sembramos seguramente lo harán.