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La devoción de la huérfana Saya por la generosidad, que cambió la mente de Anathapindika.


"Generosidad" es ser amable con los demás o dar algo voluntariamente a los demás.


Aprendamos sobre la sabiduría de Buda, que ilumina y enriquece nuestras vidas.

La práctica diaria cambiará dramáticamente tu vida.

El budismo enseña que hay seis buenas semillas que nos pueden acercar a la felicidad.

Estas se llaman los "Seis paramitas". Hay muchas buenas semillas, pero el Buda Shakyamuni resumió todas estas en seis, que son GENEROSIDAD, DISCIPLINA, PACIENCIA, PERSEVERANCIA, CONTEMPLACIÓN Y SABIDURÍA.

Sakyamuni nos alentó a escoger la que más nos convenga y ponerla en práctica con diligencia. Seguramente obtendrás buenos resultados acorde a lo que hayas hecho y serás feliz. Aprendamos cada una de las seis buenas semillas en orden. Esta vez vamos a enfocarnos en la primera "GENEROSIDAD". "Generosidad" es ser amable con los demás o dar algo voluntariamente a los demás.

Hay una historia que nos enseña la mentalidad que debemos tener para ser generosos. Cuando el Buda Sakyamuni estaba vivo, una niña huérfana llamada Saya estaba trabajando en la mansión de Anathapindika*. Su trabajo consistía en cuidar a los niños y lavar los platos. Un día, Saya se encontraba pensando acerca de su querida madre, quien solía abrazarla con tanto cariño y que ya no estaba en este mundo. Llena de dolor por esto, de repente se sentó al lado del camino y comenzó a llorar fuertemente. Un monje que por casualidad pasaba por ahí se detuvo para hablar con Saya. Ella le contó lo sola que se sentía debido a la pérdida de sus padres. Él la consoló citando las palabras del Buda Sakyamuni: "Todos estamos solos".

Saya preguntó: “Entonces, ¿qué debemos hacer para que desaparezca la soledad?” El monje dijo: “Escuche Budismo”. La niña estaba encantada con esta respuesta y con el permiso de su maestra Anathapindika comenzó a escuchar las conferencias del Buda Sakyamuni.

Un día Anathapindika estaba caminando por el jardín después de la cena. Saya llegó al jardín sosteniendo una cubeta y comenzó a echar agua sobre la hierba diciendo: “¡Aquí tienes, cena y té! Disfruta de tu comida." Anathapindika le preguntó a Saya qué estaba haciendo y le respondió que estaba "donando" el agua utilizada para lavar los trastos, a la hierba y a los insectos. "¡Ah, eso! Por cierto, ¿quién te enseñó tal palabra tan difícil como "donar"? "El Buda Sakyamuni me enseñó. También me enseñó que debería tratar de hacer todo el bien posible y que no debo hacer cosas malas. Entre las buenas semillas, donar o dar es lo más importante. Esto significa dar dinero o cosas a personas pobres o necesitadas y hacer un esfuerzo por compartir las enseñanzas de Buda a muchas personas. "Como no tengo nada para donar, pensé en darle agua a la hierba y los insectos después de lavar cuidadosamente los tazones". A esto Anathapindika respondió:

“¡Bien, qué buena lectura escuchaste Saya! De acuerdo, entonces no tienes que trabajar en los días cuando el Buda Sakyamuni dé sus pláticas. Deberías ir por la mañana y escuchar seriamente".

Después de unos días, Anathapindika notó que Saya se había vuelto repentinamente alegre. Ella siempre parecía estar disfrutando de su trabajo. Llamó a Saya y le preguntó por qué y esta contestó: “El Buda Sakyamuni dijo que incluso las personas que no tienen dinero o fortuna, como yo, pueden donar siete cosas mientras que tengan consideración por los demás. Me alegró saber que puedo ‘donar’ algo ". También le dijo a Anathapindika que estaba tratando de seguir sonriendo porque a través de su sonrisa, podía alegrar a otros. "Ya veo, ¿Entonces seguir sonriendo es algo tan bueno? "Sí lo es. Si me veo melancólica y triste, no solo las personas a mi alrededor se sentirán tristes, sino que yo también. Si sonrío brillantemente incluso si tengo problemas en mi vida, podré aliviar mis sentimientos y las personas a mi alrededor también se sentirán felices. Después de que decidí seguir sonriendo, gradualmente he comenzado a sentir menos soledad y dolor que antes. Incluso cuando tengo ganas de llorar, si intento sonreír, comienzo a sentirme en calma".

Conmovido por la historia de Saya, Anathapindika dijo: "Saya, yo también quiero escuchar una amena conferencia como esta. Por favor, llévame con Buda Sakyamuni". En el próxima entrega, Anathapindika escuchará una conferencia del Buda Sakyamuni por vez primera. * Anathapindika: un hombre rico que vivía en un reino llamado Kosala, en la antigua India. Se compadeció de las personas que estaban desamparadas y con frecuencia les ofrecía ropa y comida.